El Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) considera que la reforma del Parador Nacional Luis Vives de El Saler consolida unos usos de estas instalaciones «que pueden entrar en conflicto con la conservación del espacio natural a proteger, si no se toman las oportunas medidas correctoras», según el documento de alegaciones que firma el presidente del CTAV, Francisco Taberner.

Laura Ballester, Valencia

Los arquitectos reconocen que el parador de turismo, construido durante la etapa franquista, cumple el plan general de ordenación urbana (PGOU) y el plan rector de usos y gestión (PRUG) del parque natural de la Albufera pero, precisamente por el entorno privilegiado en el que se encuentra el parador, recomiendan que cualquier actuación incluya medidas correctoras.
De hecho, advierten que el estudio de detalle redactado para la reforma de El Saler deja al margen cuestiones que pueden afectar al entorno como «la ordenación de las construcciones auxiliares en los espacios libres (piscinas, pistas deportivas, pérgolas, aparcamientos, etc.), el control de la contaminación lumínica, la integración de la jardinería en el paraje natural o la depuración de las aguas residuales generadas».
Por último, el Colegio de Arquitectos de Valencia también constata que el proyecto de reforma del parador «incrementa en 5.239,15 metros cuadrados (m2) la superficie construida sobre el máximo teórico autorizado de superficie edificable sobre rasante, de 5.878 m2, al proponerse un semisótano (no computable a estos efectos) que aumenta la ocupación en planta respecto a lo que el PGOU establece» lo que conllevará «un aumento de la densidad de uso de las instalaciones».

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